La hospitalización supone para el paciente, además del hecho de estar enfermo, ”el sufrimiento por la pérdida de autonomía, un cambio en el estilo de vida, la invasión de la privacidad y la pérdida del control sobre prácticamente todas las tareas de la vida diaria” (Gómez Sancho, 1998; Braga et. at., 2012). Se trata también, de establecer un auténtico trabajo en red y no quedarse en una coordinación puntual que en muchas ocasiones depende de la voluntariedad de los profesionales de cada zona. Este acompañamiento puede tener como unidad de referencia a la familia, de modo que la atención a uno de sus componentes pueda repercutir en el resto de miembros o pueda ser reforzada por ellos mismos. La presencia de Educadores/as Sociales, dado su perfil formativo, va directamente orientada a esa socialización de la intervención, la cual podría favorecer la resolución de estas carencias y permitiría un mejor aprovechamiento de los recursos. En este sentido, resulta muy interesante la propuesta que hace del Pozo refiriéndose, no tanto del Educador/a Social en el campo de la salud, sino con un planteamiento mucho más específico como es el correspondiente a una Educación Social para la Salud. El Educador/a Social se convierte en agente de humanización promoviendo la responsabilidad de los individuos en sus procesos vitales, reconociendo el protagonismo de los usuarios y sus familias, evitando intervenciones paternalistas, ofreciendo herramientas para la autonomía y comprometiéndose en la eliminación de situaciones de precariedad y exclusión social (Bermejo, 2014).
- La educación para la salud que se practica en la edad escolar es la más eficaz y rentable, por ser el niño el más receptivo de los educandos, al ser un sujeto en formación, con gran capacidad de aprendizaje y asimilación de hábitos.
- La educación sanitaria es un medio importante para ampliar el conocimiento de las prácticas que se relacionan con conductas saludables de los individuos.
- Se trata, más bien, de un profesional de lo social, experto en acompañar a los individuos en sus procesos de cambio, autonomía, y construcción ciudadana (Alonso y Funes, 2009).
- También la legislación y su cumplimiento tiene su importancia puesto que no procura que la opción más fácil sea también la más saludable.
En la I Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud, realizada https://controlaladiabetes.com en Ottawa el 21 de noviembre de 1986, se emitió la Carta de Ottawa, donde se establece que la promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma2. Ya en el informe Lalonde1 (Ministro de Sanidad canadiense en 1974), se clarificaron el papel de los diferentes determinantes de la salud (la biología humana, el medio ambiente, los estilos de vida y el sistema sanitario), y su influencia sobre la reducción de la mortalidad. Los objetivos de salud que consigamos en nuestra población infantil repercutirán en mejoras importantes en la salud de nuestra población adulta. Los pediatras somos en este momento un pilar básico en la mejora de la salud de nuestra población.
Las tendencias sociales llevan a hábitos poco saludables como el sedentarismo, el abuso de las nuevas tecnologías, la comida rápida y precocinada, el éxito social basado en el aspecto físico y el dinero, o la baja tolerancia a la frustración que genera trastornos de adaptación. Parece claro que “educación no es información” o, como mínimo, no debe ser solo eso a la vista de los resultados. La primera etapa es un proceso de investigación que permite recoger, seleccionar, sistematizar y analizar información sobre la población a la cual se quiere llegar y el contexto o ambientes que intervienen. “La educación para la salud comprende las oportunidades de aprendizaje creadas conscientemente que suponen una forma de comunicación destinada a mejorar la alfabetización sanitaria.
Los resultados indican que la educación sanitaria sobre las enfermedades no trasmisibles mejora la calidad de vida relacionada con la salud y aportan al empoderamiento de la salud en las personas mayores. El Artículo seis de ese mismo capítulo señala que las actuaciones de las Administraciones Públicas estarán orientadas, entre otras, a la promoción de la salud y a promover el interés individual, familiar y social por la salud mediante la adecuada educación sanitaria de la población. Es decir, la educación para la salud supone comunicación de información y desarrollo de habilidades personales que demuestren la viabilidad política y las posibilidades organizativas de diversas formas de actuación dirigidas a lograr cambios sociales, económicos y ambientales que favorezcan la salud. Los profesionales de la salud están capacitados para promover la educación para la salud, vislumbrando el intercambio de información entre las personas, respetando la individualidad y las peculiaridades de cada uno, lo que les permite promover la salud a través de prácticas educativas. Por lo tanto, la educación sanitaria mejora la calidad de vida, poniendo de relieve la importancia de desarrollar hábitos saludables2)(3)(4) con conciencia, de ese modo, las personas dejan de tener una conciencia ingenua y se vuelven más críticos.
La educación es uno de los principales determinantes sociales de la salud. Además, la asociación desarrollará actividades que incidan en la promoción y mejora de la salud de las personas con diabetes, y colaborará con la Consejería de Salud y el SMS en atender las demandas derivadas de las necesidades surgidas en las personas diabéticas, siempre dentro de sus posibilidades. Y deberá llevarse a cabo no sólo por sanitarios, sino por múltiples profesionales (trabajadores sociales, psicólogos, sociólogos, ingenieros, abogados, arquitectos, periodistas) y de diversos sectores (economía, agricultura, educación, vivienda, sanidad), convenientemente formados. Por tanto, los nuevos métodos deberán estar basados en la intervención social, lo cual implica la participación de los individuos y la comunidad, el flujo bidireccional de información entre el educador de salud y la comunidad, y la multiprofesionalidad y sectorialidad.
La educación para la salud en las escuelas: un camino hacia el bienestar integral
Desde esta perspectiva, la salud se ve como un hecho positivo que hay que buscar de forma activa y con una destacada dimensión social pues, tal como se señala en la Carta de Ottawa, la salud se crea y se vive en el marco de la vida cotidiana, en los centros de enseñanza, de trabajo y de recreo (OMS, 1986). La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su documento constituyente de 1948, establece como principio básico para la felicidad, armonía y seguridad de todos los pueblos, una definición de salud como el estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. Dentro de nuestras principales funciones están la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad. Cabría plantearse dedicar más recursos a otras tácticas más baratas, como la promoción de la salud y la educación para la salud.
Asociación Española contra el Cáncer: convocatoria de ayudas públicas para proyectos en la lucha contra el cáncer
– Propiciar la creación de un voluntariado, su coordinación y formación, con objetivos destinados, por un lado, a mantener el contacto de los pacientes con el entorno, procurar compañía y escucha y facilitar las condiciones que faciliten la atención a sus necesidades espirituales/emocionales. Por otro lado se ofrecerán también acciones que mitiguen los efectos adversos de las realidades presentes en entornos de hospitalización y que favorezcan actitudes pro-activas en los enfermos, sus familias y los profesionales, al objeto de paliar con su intervención, esos efectos indeseados. Estas actuaciones se recogen en diversos documentos publicados por las autoridades del Sistema Nacional de Salud (Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (2003) y Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (2014)), en los que se ofrece a los profesionales y a la población, líneas estratégicas de acción, programas formativos y recursos para alcanzar objetivos en estas materias.
Educación para la salud se considera un medio muy importante para ampliar los conocimientos y prácticas relacionadas con conductas saludables de los individuos. La formación práctica en intervención socioeducativa. “Educación de personas adultas. Informe sobre la situación social en el mundo. Manual de sociología de la salud.
REDES SOCIALES
La participación es esencial para sostener la acción en materia de promoción de la salud. Pasan a ser denominados de promoción de la salud, en ocasiones sin modificar nada más que su nombre? ¿por qué los servicios hasta hace poco llamados de educación para la salud? A partir de los años sesenta, y enfrentada la EpS al nuevo problema que supone la elevada mortalidad y morbilidad asociada a estilos de vida no saludables, se puso el énfasis en la modificación de las conductas.
